| Margarita Mbywangi: la fatalidad no pudo doblegar su esencia de cacique |
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Por Patricia Da Luz (x)Tras un ritual milenario de bendición y proclamación, ataviada con atuendo y adornos representativos de diferentes parcialidades aborígenes del Paraguay, Margarita Mbywangi, la nueva titular del Instituto Nacional del Indígena, asumió el cargo de mayor relevancia ejercido por un nativo en el flamante gabinete. La historia de vida de esta mujer cacique de 46 años, revela un destino marcado por la fatalidad y el llamado irrefrenable de la sangre. De niña fue secuestrada por cazadores, su madre asesinada y criada entre “los blancos” pero, al conocer su origen, comenzó a construir su designio de mujer cacique de la tribu Aché (gente verdadera) y a abrirse paso en la reivindicación de su pueblo. Margarita Mbywangi nació hace 46 años en los bosques subtropicales de Canindeyú y allí recibió los primeros estímulos de su heredad nativa hasta que, a los cinco años, fue secuestrada por unos cazadores que asesinaron a su madre y la “vendieron” como “criada” o personal doméstico a una familia de blancos del Alto Paraná paraguayo. Así creció lejos de su origen pero a los 20 años, cuando conoció a los suyos y tomó consciencia de su esencia, Margarita decidió regresar a la comunidad Chupa pou de la parcialidad Aché, que significa “gente verdadera”. Margarita fue la primera mujer cacique, presidenta de las comunidades Aché del Paraguay, asesora constituyente en 1992 y en las últimas elecciones ocupó el segundo lugar en la lista de candidatos a senadores por el movimiento popular Tekojojá, una de las agrupaciones socialistas que impulsó la postulación del nuevo presidente del Paraguay, Fernando Lugo. En su primer discurso como mandatario, Lugo expuso como claro objetivo la reivindicación de la población aborigen del Paraguay, largamente postergada, despojada de sus tierras y víctima de políticas públicas prebendarias. La designación de Margarita Mbywangi fue un paso más en su militancia por la reivindicación nativa. Tenaz y decidida ha conquistado adhesión y rechazo en el ejercicio concreto de su liderazgo. Antes de asumir, parcialidades de la región Oriental del Paraguay se reunieron para postular a otros referentes en el Instituto que define las políticas públicas para el sector. Ella logró sortear este escollo y su nominación se hizo efectiva esta semana. Como si la fatalidad no pudiera estar ausente ante cada etapa trascendental de su vida, hace pocos días, cuando se dirigía al interior del país para mantener reuniones con sus paisanos, el vehículo que la trasladaba sufrió un accidente en el que el chofer perdió la vida. Así, con sus dolores a cuestas y la esperanza resplandeciente en la búsqueda del Yvy marane’y, la mítica “tierra sin mal” de sus ancestros, Margarita Mbywangi asumió la conducción del organismo creado en 1987 tras un ritual chamacoco ofrendado por un chamán que invocó y oró por el logro de sus objetivos. Segura y consciente del protagonismo de su gestión, la cacique afirmó que "los pueblos aborígenes no queremos recibir más limosnas, queremos lo que en justicia nos corresponde, y hoy se abre el camino que nos llevará a recuperar nuestra dignidad robada hace más de 500 años". “Ahora somos dueños de nuestro destino” afirmó mientras convocaba a la unidad de sus hermanos, ataviada con una túnica de lienzo con bordes de encaje jú y una capa realizada en fino tejido de caraguatá (yute) pigmentado con tintes naturales de los aborígenes Nivaclé del Chaco paraguayo. También lució una vincha, un cinto y un adorno en la sandalia, que también son característicos de esa parcialidad, mientras que uno de sus collares exhibía dientes de tapir y representan a su etnia Aché y otros de semillas y plumas que son los utilizados por los Guaraníes. Como testimonio del esfuerzo y la esperanza, la acompañaban su esposo, sus tres hijos y dos nietos. (x) Editada por la agencia Paraguay al Instante (PI). |
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| Publicado el ( Sábado, 23 de Agosto de 2008 ) |
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