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El Partido Democrático, principal fuerza de oposición, pareció ayer salir de su largo letargo tras el masivo voto de 3 millones de afiliados y simpatizantes en las elecciones internas del domingo, en las que ganó con el 53% de los votos el ex ministro del área económica del gobierno de centroizquierda, Pierliuigi Bersani, informa el martes el diario "Clarín", de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Bersani, que representa a las fuerzas del viejo Partido Comunista, ya difunto, junto con grupos de personalidades católicas, venció al católico ex democristiano Dario Franceschini, 51, que era el jefe del partido y que recibió el 34% de los sufragios. El tercero en discordia fue el cardiocirujano Ignacio Marino, quién logró un sorpresivo apoyo del 12,5% de los votos.
El proceso electoral en el partido que reúne a los ex comunistas y a los llamados "católicos democráticos" de la Democracia Cristiana, duró más de seis meses, en los que se acentuó la debilidad, división e impotencia de la oposición de "sinistra" frente al gobierno conservador del premier Silvio Berlusconi. Bersani, un moderado de ideas socialdemócratas, dijo que sus prioridades serán ahora los desocupados y los trabajadores precarios. Muchos observadores señalan que en realidad el hombre fuerte de los ganadores es el ex primer ministro Massimo D'Alema.
El flamante líder señaló la necesidad de apuntar a las alianzas con fuerzas de la oposición e hizo llamados a la unidad. Pero el ex alcalde de Roma, Francesco Rutelli, anunció que creaba una propia corriente interna en el Partido Democrático.
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